domingo, 22 de abril de 2018

Tentación




Me tienta la boca, la comisura entre tus labios.
quisiera morderla y luego sorberla como a un jago....
una fruta madura que se deshace en sabores,
un sueño que se deshoja entre las perlas de tus dientes,
y esos sensibles labios que se entreabren al mostrarlas...
Entre tanto ensoñar te llevo prendido en mí
y en la mañana eres el sabor, el único sabor que me cabe.

Paula

Vuelves lentamente amor



Vuelves lentamente amor,
la noche afiebrada te espera,
ha abierto su oscuro cuerpo
al sentir que llevo dentro.

Tú eres como un cristal
en la luna de mis pensamientos,
una herida que llagando
supura en mi cuerpo...

Vuelves lentamente amor,
barriedo las hojas del tiempo
que impío y lujurioso,
se yergue sobre mis lamentos.

Rueda fácil la lágrima,
y un anábasis quiebra mi alma,
se deshace la flor vieja
en los ecos de la extraña calma.

Vuelves lentamente amor
a despertar el sueño de mi piel
que dormido se hallaba
en un hechizo de miel.

Camino de la noche,
sendero de las sombras
sin quererlo te veo
tras todo lo que quiero.

Vuelves lentamente amor...

Paula


Y tú quién eres y yo quién soy...



Y tú quién eres y yo quién soy...

Y tú quién eres y yo quién soy...
y qué es todo esto que nos rodea...
tal vez un largo sendero al desconocimiento,
tal vez la ruta ebúrnea que conduce al callejón...
Allí, donde almas y cuerpos resucitan la muerte,
y mueren torpemente la vida... al callejón...
la ruta encerrada que termina en un espejo,
en el reflejo pasado que convive como sombra.
Y tú quién eres y yo quién soy...
sino otros transeúntes de esta larga fila
de rostros y cuerpos...

Paula

El amor tiene cuerpo de hombre



El amor tiene cuerpo de hombre


El amor tiene cuerpo de hombre,
grandes curvaturas, enormes tumbas,
tierras fértiles donde arraigar mis raíces,
y fuertes troncos que se enclaven en mis entrañas
dando a luz un nuevo amanecer...
El amor tiene piel como terruño... como césped... como río,
fluye y se desborda, forma meandros de dulzura,
recodos néctar, panales esparcidos de miel...
El amor lleva luna en su cabeza,
se desprenden de su cabello hilos de marfil,
y en sus sienes tan humanas, duerme un sueño
¡que a veces al mirarlo tengo miedo de romper!
El amor tiene cuerpo de hombre,
y carga en alforjas, sueños extraños de mujer...

Paula


La veía como a una vela





La veía como a una vela en el viento,
desnorteada, desorientada, embrujada tal vez,
con las manos florecidas de caricias,
con la boca como cáliz de miel,
y entre el baile de los silencios de la hiedra,
de la vieja hiedra de la casa que habitaba,
profería un susurro parecido a un nombre...
a un nombre que se multiplicaba en el espacio,
que se agigantaba en el tiempo,
que se desplegaba sobre todas las cosas.
Allí, nadie era capaz de reconocerla,
el cisne flaco de un lago repleto de musgo
agachaba la cabeza al verla pasar...
y su fuego, su fueguito ondulante en la brisa
amenazaba con extinguirse en un arrebato.
¡Abrí mis ojos, dos ojos enormes al horror!
y en mi piel pude sentirla todavía
mientras la madrugaba cavaba el sendero del sueño.


Paula



Nunca llegaste




Nunca llegaste


Nunca llegaste, mis horas sólo te presintieron.
Bajaba la luna la escalera y el manto oscuro me acurrucaba.
Fue en silencio y un poco rota que te esperaba.
La noche enjugó mi llanto en su pañuelo de estrellas.

Viví revoloteando tras los rostros amables,
o los ojos brillantes, o sin brillo, ¡con un dolor!,
porque también allí, en el espacio de lo que duele
podría hallarte esperando mi cobijo.

Hubo noches largas y días cortos, igual que,
grandes esperanzas y sueños rotos.
Y no llegaste, no nunca… ¡nunca llegaste!

Por eso elegí entregar mi cuerpo, derramar mi alma
en el vaso bendito donde los amantes andariegos
beben con fruición el jugo de las bocas:
sus manos estiradas buscando la caricia,

¡Ah sí, la caricia! Cómplice de dos caras
que sacia la piel y vacía el alma… sólo esas caricias,
tan sólo esas caricias me daban…
Y en un jardín de tallos largos mis ansias crecían
mientras libaba el vino de la soledad.
Un alma sola, un cuerpo solo…

Y no llegaste nunca y me devoró el anhelo. 
Ahora, roída por el tiempo implacable pero justo,
ya no te espero, ni te presiento, ni te busco.
tan solo dejo transcurrir el día bajo un sol
en su inconsciencia, alegremente nuevo.

Paula

La paloma




La paloma

Una paloma blanca me visitó,
pico punteagudo,
alas largas.
...Y yo...yo me quedé mirándola,
parecía hablarme de libertad,
de sueños posibles,
de noches realizadas.
De la copa donde bebo el llanto
vacía y alargada,
pozo profundo de la nada...
parecía reir ante mí,
lujuriosa y aureolada,
paloma del día final, y el comienzo,
paloma blanca, paloma liberada
que el tiempo ha dejado en paz
y la muerte la lleva perdonada...
Sueños tengo de cuando
nada más ya importe.
De cuando sea una paloma
blanca de alas largas
y noches con la retina cansada
y días con la pupila abierta y soleada.
¡Ah cómo deseo dejar por un momento
esta vestimenta cansina y su lamento
para volar firmamentos desconocidos
donde los viajeros miren: sonrisa pegada,
tan solamente el cuenco de mi alma!

Paula